El titular del juzgado de lo Social número 6 de Valencia ha condenado a una empresa a readmitir a una trabajadora a la que despidió cuando estaba embarazada y a indemnizarla con 120000 euros. Esto ocurrió tras readmitirla cuando la despidió una primera vez por tener la jornada reducida para cuidar de sus hijos, según consta en la sentencia.

La mujer prestaba servicios en la empresa demandada desde el 28 de febrero de 1996, en la categoría de Oficial Primera Administrativa, y cobraba un salario de 2.807,25 euros brutos mensuales -incluidas las pagas extras y los incentivos-.
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Salarios y productividad

28 / febrero / 2011

En un modelo neoclásico estándar del mercado de trabajo, el salario real (ajustado por el incremento de precios) que gana un trabajador adicional por unidad de tiempo, medido en unidades de producción, tiene que igualar la cantidad real de producto que dicho trabajador produce en dicho tiempo; es decir, su salario marginal real debe de igualar su productividad marginal real.

De no ser así, una empresa que compite en un mercado competitivo tendrá un incentivo para reducir su número de trabajadores hasta ajustar el total de sus salarios reales a su productividad. El equilibrio del mercado requiere que el salario real del trabajador iguale necesariamente el valor de lo que produce.

Estos modelos, como todos en general, funcionan bajo unos supuestos simples que no siempre se dan en la realidad, de ahí que en el mundo real los salarios reales no siempre igualen su productividad. Sin embargo, nuevos modelos, tanto neoclásicos como neokeynesianos, están acercándolos a la realidad. Estos supuestos son:
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No se puede negar que la expansión y el uso de las redes sociales son imparables y a eso no son ajenas las empresas: cada vez son más las compañías que se posicionan en las redes y abren cuentas en Twitter, Facebook, Linkedin o la gran cantidad de redes profesionales o sectoriales que se crean cada día.

Estas redes ofrecen a las empresas grandes oportunidades para contactar con el mercado, interactuar con sus clientes, analizar tendencias, recoger opiniones. Estar presente en ellas supone una potente herramienta que hay que saber utilizar. Una de las características de internet es que no hay reglas, pero las redes sociales “exigen” unos modos de comportamiento para poder sacar el mayor provecho posible.

Errores a evitar

Lo primero que debe tener claro una empresa a la hora de posicionarse en las redes sociales es que éstas no son una plataforma de venta, si bien han ido surgiendo aplicaciones para crear tiendas on-line a través de Facebook. Para hacer un buen uso de las redes y sacar el mayor partido posible de sus posibilidades debemos evitar los siguientes errores:

Pensar que todas las redes son iguales y posicionarse en todas de la misma manera.

Cada red social funciona de forma diferente, Twitter no es igual que Facebook, la manera de utilizar Facebook es distinta a la de Econred y la gente no busca lo mismo en Linkedin que en Quora, por eso la empresa debe analizar qué le ofrece cada una de esas redes y qué puede ofrecer ella a los usuarios de las mismas.

Utilizar las redes sociales sólo para vender o como medio de propaganda, por supuesto nunca debemos utilizar técnicas de spam.

No aceptar la críticas o silenciar a los que dan opiniones negativas sobre nosotros. Las redes son abiertas si nuestra empresa se hace visible en ellas hay que entender que podemos recoger cosas buenas y malas. Hay que saber aceptar estas últimas e intentar utilizarlas para mejorar y nunca entrar en confrontaciones con los que las hacen.

Consejos para utilizar bien esta herramienta

Las redes sociales son una excelente vía de comunicación, pueden servir para reafirmar nuestra marca; para darnos a conocer; para obtener feed-back sobre nuestros productos, servicios o estrategias comerciales; incluso para ofrecer servicios de atención a nuestros clientes. Por eso debemos plantearnos que sacaremos un mayor partido de ellas si:

Analizamos quién usa y cómo se usa cada una de las redes. Si tenemos claro cuál es nuestro nicho de mercado y cuáles son nuestros clientes objetivos debemos estar presentes es aquellas redes donde se encuentran éstos y no estar en todas “por si acaso”.

Pensamos en que el Social Media es una herranienta y no un fin. El objetivo no es estar en las redes sino utilizar su potencial.

Somos proactivos, las redes están en constante movimiento y debemos colaborar es ese movimiento participando, relacionándonos con los usuarios, etc. En las redes sociales no hay que estar, hay que interactuar, es la manera de hacernos visibles.

Aportamos valor. Para que nuestra empresa obtenga un buen retorno de su presencia en las redes sociales debemos hacer que la gente aprecie lo que ofrecemos y eso se consigue generando contenido de calidad.

¿Debe estar nuestra empresa en las redes sociales?

Si tenemos en cuenta todas estas cosas y estamos dispuestos a jugar con estar reglas sí debemos estar, ya que tenemos mucho que ganar si podemos sacar partido a lo que nos ofrecen.

Posicionarse en las redes sociales no cuesta dinero pero sí es necesaria mucha dedicación a ellas si queremos aprovecharlas. Muchas empresas están en ellas sólo por el hecho de ser gratis pero no le dedican el tiempo suficiente para poder hacer de ellas un elemento productivo para el negocio.

Como antes he dicho, el Social Media es una herramienta. Si la tienes es para usarla y usarla bien, tenerla arriconada en una estantería no sirve de nada.

Blog Sage

Las faltas que justifican un despido objetivo por absentismo computan de fecha a fecha y no por meses naturales.

Para despedir objetivamente a un trabajador por faltas de asistencia hay que cumplir dos requisitos: que las faltas alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de 12 meses y que el índice de faltas de asistencia del total de la plantilla del centro de trabajo en el que presta servicios el trabajador supere el 2,5% (en el caso de la sentencia el 5%, ya que fue antes de que entrase en vigor la Reforma Laboral). A pesar de que el Estatuto de los Trabajadores habla de “meses”, el cómputo de las faltas debe realizarse de fecha a fecha, y no por meses naturales, empezando a contar desde el primer día en que se produjo la primera falta de asistencia (sentencia del TS de 9.12.10, en unificación de doctrina).
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