Un juzgado de Cádiz declara improcedente la sanción impuesta a un trabajador pese a que la empresa probó que simulaba la dolencia cuando acudía al centro de trabajo a entregar documentación.
Un juzgado de Cádiz ha estimado improcedente la decisión empresarial de despedir a un empleado que fingía una cojera con el afán de demostrar que persistían los síntomas que le habían llevado a estar en situación de incapacidad temporal.
Para el juez, la actuación del trabajador aparentando ante la empresa la persistencia de un síntoma es una irregularidad que, sin embargo, no reviste suficiente gravedad como para despedir.
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