“Somos una fuente de financiación complementaria y no sustitutiva a la de los bancos e inversores privados”, nos cuenta Enrique Gómez Espinar, consejero delegado de Enisa, entidad pública que depende del Ministerio de Industria, y que apoya con préstamos a las pymes. Sin embargo, y a renglón seguido, confiesa que, desde que empezó la crisis, “han potenciado la actividad”, multiplicando por tres sus fondos para financiar proyectos: de 40 millones de euros, en 2008, a 120 millones para 2011.
Lo público al rescate, donde no llegan los bancos. Como el ICO, que también ha aumentado en un 30% el montante de préstamos destinados a autónomos y pymes. El mapa de la financiación pública lo completan las sociedades de garantía recíproca que avalan con dinero de las administraciones a las empresas en su negociación con los bancos. Éstas son las puertas a las que tiene que tocar.
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