Aprobada la reforma laboral, la del SPEE es la otra patata caliente que aún nadie se ha atrevido a abordar. Entre otras cosas, por su complejidad. El sistema español es, junto al belga, el único en Europa con una fuerte descentralización de competencias, lo que ha generado una preocupante desigualdad entre comunidades autónomas en políticas activas, utilización de recursos, control y seguimiento.
Maravillas Rojo, secretaria general de Empleo, reconoce las carencias, entre ellas, la ausencia de un sistema informático único que integre los datos de la red autonómica. “No hay un historial único por demandante, es uno de los problemas clave de gestión a resolver”, asegura. Y añade que, al igual que se hizo en la reforma laboral, se están estudiando los modelos europeos para incorporar buenas prácticas. “Hay elementos de los servicios de empleo de Francia, Alemania o Reino Unido que funcionan muy bien, sobre todo su carácter de agencia pública independiente y la eficacia de los sistemas electrónicos”.
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