Antes de desencadenar, a finales de enero, la encendida polémica sobre el retraso de la edad de jubilación a los 67 años en su propuesta sobre la reforma de las pensiones, el Gobierno ya había puesto en marcha un recorte de las prestaciones que, debido a su baja cuantía, ha pasado casi desapercibido.
El equipo de Rodríguez Zapatero, con el respaldo del Parlamento, ha utilizado una vieja fórmula para «colar» iniciativas polémicas, el «cajón de sastre» que es la ley de Acompañamiento a los Presupuestos.
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