No todos los contribuyentes se quedan tranquilos después de presentar en plazo la declaración del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF). El escenario de posibilidades es bastante abierto: se pueden detectar errores a posteriori, Hacienda tiene las facultades para iniciar una inspección o incluso el contribuyente se encuentra con que la declaración a devolver no se ingresa.
Como explica a EXPANSIÓN Luis E. Rodríguez Otero, senior manager de Deloitte Abogados y Asesores Tributarios, “al contribuyente le surgen a menudo múltiples cuestiones” después del 30 de junio. Uno de sus temores, aunque no el único, es la posible inspección de Hacienda. Este experto apunta como ejemplo que “las directrices del Plan General de Control Tributario para 2010 han sido aprobadas por la resolución de 12–I–2010 de la Agencia Tributaria”.
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